jueves, 23 de junio de 2011

La salida de Hilario es importante para capitalizar a los otros arqueros y para ganar efectivo y retener a Parra.


A muchos hinchas de Independiente no les cayó bien la posibilidad de que Hilario Navarro pase a Boca. El razonamiento es fácil: se estaría reforzando con el arquero titular a un rival directo en el torneo local. Sin embargo, en Avellaneda hay una necesidad de desprenderse de uno de sus cuatro arqueros. Y el correntino es el candidato a armar la valija.

¿Por qué? Con 30 años, Hilario es el más grande entre Fabián Assmann (25), Adrián Gabbarini (25) y Diego Rodríguez (el viernes cumple 22), todos chicos de la casa y capital del club. No por nada, por estas horas el rubio arregló un nuevo contrato por tres años; al mendocino le quedan otros dos; y al Rusito, quien debutó ante Huracán, lo quieren instalar como tercer arquero. Todos de comprobado rendimiento, por lo que no será necesario salir a buscar un reemplazante.

Navarro también es 100% del Rojo, que lo pagó 500.000 dólares hace casi tres años. De realizarse la venta en la suma que se está negociando (entre 1,5 y 2 millones de dólares), Independiente habría amortizado el gasto y sacado provecho a un arquero que fue clave en la obtención de la Sudamericana. Que sea Boca el que lo quiere es una circunstancia. Pero, por su edad, venderlo al extranjero será complicado -no tiene pasaporte comunitario- y la única oferta que hay dando vueltas (por cualquiera de los cuatro) es la del equipo de Falcioni.

La negociación está en un impasse. Además de dinero, Boca ofreció jugadores (Blandi, Sauro, Noir, Damián Díaz...) que no conformaron a la dirigencia. Pero el efectivo es la clave: esa plata serviría para retener a Facundo Parra, rendidor delantero (14 goles en 49 partidos), cuya opción de compra es de u$s 2.500.000 por el 80%.

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