viernes, 4 de marzo de 2011

A Independiente lo condenó un blooper entre Maxi Velázquez y Gabbarini que terminó en el 1-0 de Liga, a los diez minutos.


En la altura de Quito, el local mostró su oficio y se llevó un 3-0 con gritos de Bolaños y Urrutia.

Todo controlado. Algún susto inicial, pero nada más... Independiente encaminaba su partido ante Liga de Quito, en la siempre agobiante altura de Quito, cuando tropezó. Maxi Velázquez intentó cubrir la llegada de Ambrossi mientras salía Gabbarini para atenazar una pelota que venía mansita. El lateral rozó la bola, el arquero la perdió y el ecuatoriano se fue, casi sin proponérselo, hacia el 1-0.

Ese bloooper condenó al equipo de Mohamed. Porque aunque intentó mantener el orden, y planteó un escenario inteligente, con salida rápida y mucho, pero mucho, remapte desde afuera del área (con Núñez como abanderado), las piernas comenzaron a pesarle demasiado. Una cosa es correr para defender un empate en la altura. Otra, correr para conseguirlo...

Sobre todo, porque Liga es un equipo probado. En este mismo escenario, el campeón de la Sudamericana había perdido en aquel torneo. Y volvió a caer. Aquella vez por 3-2. En esta ocasión, no pudo convertir goles. Y Liga, pillo, salió con todo en el arranque del segundo tiempo: Bolaños dibujó un golazo por concepción para el 2-0 y Urrutia festejó el 3-0 después de un tiro libre que a Gabbarini se le escurrió por debajo del cuerpo.

Aunque el partido, a Independiente, se la había escurrido hacía rato...

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